La Muñeca de sal
(adaptación de fábula budista)
-¿De dónde vengo?- Pregunto una muñeca de sal a su creador
-Del mar- respondió este
-¿Y qué es el mar?- pregunto la muñeca
-mmm, Cómo explicártelo- tras reflexionar un instante, el
creador respondió -la única forma de que lo entiendas es que lo veas tu misma.
-¿Y dónde está el mar?- pregunto -¿Dónde lo puedo ver?
-Está lejos- contesto el creador –caminando hacia el este, cruzando
el desierto, al otro lado de las montañas-
-¿Tan lejos?- pregunto con la voz triste.
-Sí, tan lejos- así termino la conversación.
Desde ese día la muñeca de sal soñaba con ver el mar. Cada día
miraba pensativa hacia el este y trataba de imaginar de donde venía, pero como
imaginar algo que no entendía.
Cierto día tomo la decisión y despidiéndose de su creador, inició la marcha.
Caminó y caminó, a lo largo de largos kilómetros, atravesó el desierto y cruzo las montañas, hasta que por fin tras una larga marcha llego a orillas del mar.
Cierto día tomo la decisión y despidiéndose de su creador, inició la marcha.
Caminó y caminó, a lo largo de largos kilómetros, atravesó el desierto y cruzo las montañas, hasta que por fin tras una larga marcha llego a orillas del mar.
Aquella enorme masa de agua en movimiento la fascino, la brisa, el olor, el sonido de las olas al romper en la costa, el abanico de colores al reflejar el sol, sus rayos en el mar.
La muñeca de sal estaba fascinada, entonces subió sobre una roca y acercando
su rostro al agua pregunto.
-¿Eres tú el mar?-
-Si- respondió el mar.
-Lo sabía- exclamo la muñeca - eres tan hermoso-
-Si- respondió el mar.
-Lo sabía- exclamo la muñeca - eres tan hermoso-
La muñeca estaba realmente emocionada, ni en sus mejores
sueños pudo imaginar algo tan increíble como lo que tenía ante sus ojos.
-Eres hermoso Mar- exclamo la muñeca – pero no te entiendo, ¿Qué
eres?
-Soy lo que soy- respondió el océano.
-Sigo sin entender- dijo la muñeca angustiada- Mi creador me
dijo que yo vengo de ti y por eso deseo entenderte-
-Si lo deseas, yo puedo ayudarte a entender- dijo el mar- pero ten en cuenta - continuó- que a veces aprender puede ser doloroso.
-Si lo deseas, yo puedo ayudarte a entender- dijo el mar- pero ten en cuenta - continuó- que a veces aprender puede ser doloroso.
-No importa- dijo la muñeca- necesito entender de dónde
vengo para saber quién soy.
-Entonces- dijo el mar- tócame.
La muñeca de sal, dubitativa pero llena de curiosidad acerco
lentamente su pie al mar, antes de tocarlo se detuvo, pensó unos segundos, cerró
los ojos e introdujo el pie en las aguas.
-Ohhh!.. eres suave… y frio- dijo la muñeca, cuando de pronto
sintió un dolor en la punta de su pie. De inmediato saco el pie del agua y horrorizada
vio como los dedos de su pie habían desaparecido.
-¿Qué hiciste?, ¿Por qué me has lastimado?- pregunto la
muñeca con el miedo reflejado en su rostro - ¿qué has hecho con los dedos de mi
pie?-
-¿Por qué te quejas?- dijo el mar- simplemente has ofrecido
algo a cambio de entender algo, además yo te advertí que aprender puede ser doloroso.
-Si es cierto- dijo la muñeca acongojada- pero yo he perdido
mis dedos y sigo sin entender-
-Pero algo has aprendido- dijo el mar- y aunque haya sido doloroso, ahora solo tú puedes decidir si deseas aprender más-
-Pero algo has aprendido- dijo el mar- y aunque haya sido doloroso, ahora solo tú puedes decidir si deseas aprender más-
La muñeca se quedó pensativa, por unos minutos pensó lo que
había sentido y cuanto había aprendido y entonces avanzo decidida hacia el mar.
-¿Qué es el mar? - preguntó sumergiéndose en las aguas
-¿Qué es el mar? - preguntó sumergiéndose en las aguas
-¿Qué es el mar? - volvió a gritar
-¿Qué es el mar? – pregunto una vez mas
Y con cada pregunta nuevas sensaciones le enseñaban cada vez
más lo que era el mar. Y con cada pregunta una nueva ola arrancaba una parte de
su ser.
Pero la muñeca insistía
-¿Qué es el mar? Quiero entender- y mil sensaciones nuevas iban descubriendo.
Hasta que una última ola se tragó lo último que quedaba de
ella… Pero en ese último instante, justo antes de deshacerse por completo dijo.
-Ahora lo entiendo, el mar... Soy Yo-
Este cuento nos deja dos enseñanzas.
1. A veces conocernos a nosotros mismos, descubrir lo que realmente somos puede resultar doloroso, pero es necesario saber quién somos para avanzar y crecer.
2. Si queremos entender algo de verdad, tenemos que fundirnos en ello y ser parte de ello. No podemos entender el amor si no nos volvemos amor, no podemos entender el respeto sin convertirnos en respeto, Solo podemos entender de verdad convirtiéndonos en lo que queremos entender.

Apoteósico - Que gran enseñanza amigo .
ResponderEliminarGracias Gerson, que bueno que te haya gustado.
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