lunes, 20 de enero de 2014

Todos decidimos



Todos decidimos.

Dos hermanos salieron a pasear por el campo, era un día maravilloso, brillaba el sol y ambos disfrutaban del paisaje. Poco a poco sin darse cuenta se alejaron del pueblo.

Tras unos cuantos kilómetros andando, decidieron descansar un rato. El hermano menor se sentó en una roca cuando de pronto una serpiente venenosa mordió su mano.

Al escuchar los gritos de dolor de su hermano, el mayor corrió a socorrerlo y sin darse cuenta se acercó a la serpiente y esta lo mordió en la muñeca.

Lleno de rabia el hermano mayor tomó su machete y atacó a la serpiente que huyó. El hermano mayor buscó entre los matorrales a la serpiente mientras gritaba y maldecía al animal.

El hermano menor, más sereno empezó a succionar su herida extrayendo y escupiendo el veneno, mientras le decía a su hermano que hiciera lo mismo. Pero el mayor no escuchaba, no podía oír nada enfurecido y concentrado en encontrar a la serpiente.

Pasaron unos minutos y el hermano menor continuó succionando la herida y pidiéndole a su hermano que hiciera lo mismo. De pronto el mayor dio un machetazo y dijo.

“Aquí está, por fin maté a este asqueroso animal, por fin nos vengué de aquello que nos causó tanto dolor” - Y murió.

El hermano menor, logró sobrevivir.


A veces hay cosas que nos lastiman, nos hacen daño, pero solo nosotros decidimos si nos sacamos ese dolor y seguimos adelante con nuestra vida o si tratamos de vengarnos y permitimos que ese veneno nos siga haciendo daño, quizá hasta matarnos.

1 comentario:

  1. Muy bonito y muy cierto, pero a veces es difícil decidir sacar ese veneno, también puede suceder querer sacarlo y no saber cómo.

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