lunes, 31 de marzo de 2014

El sueño de una piedra



El sueño de una piedra

La piedra vivía quieta al costado de un camino. Amarrada a esa particular velocidad a la que se desplazan las piedras. Hacía ya varios siglos que había salido de las entrañas de la tierra y desde su nacimiento había visto muchas cosas.

Pero la piedra quería ver más, había ansiado toda su vida descubrir lugares diferentes. Cada mañana al despertar, se preguntaba que habría detrás de la loma al final del camino, pero por más que se esforzaba, no lograba desplazarse.

Había intentado caminar, como lo hacen los hombres que por el camino pasan, pero no tenía piernas, había intentado volar como las aves que surcan el cielo, pero no tenía alas, había intentado arrastrarse como la serpiente que en el matorral se esconde mas no había podido. Ni siquiera había podido rodar.

Tantas veces lo había intentado que ya se había rendido.

Pero la piedra disimulaba su pesar y más delante de sus amigos, cuantas veces se habían reído otras piedras y arboles vecinos de sus sueños de conocer nuevos sitios. No, mejor olvidar sueños imposibles y tratar de ser feliz con lo que  soy.

-Si eso es, disfrutar de lo que soy- pensaba la piedra- pero ¿Qué soy? –
-Soy fuerte- decía- y soy agradable, tengo muchos amigos y soy sabio, desde que nací he visto muchas cosas pasar, soy feliz, disfruto del sol, de la lluvia, de las estrellas, que feliz que soy y además soy grande, sí, soy una la piedra más grandes de esta zona y quizá sea la piedra más grande del valle-

Y la melancolía volvió a su corazón pues se dio cuenta que era imposible comprobarlo, pues estaba anclado a la tierra. Y ya no sentía tan fuerte, ni tan sabio, ni tan feliz.

Una mañana de mayo, un hombre pasó por el camino, al principio no llamó su atención pues era un hombrecillo más como todos los que por el camino pasaban. Pero de repente paso algo increíble. La piedra escucho como el hombrecillo hablaba y eso no tenía nada de extraordinario, pues los hombres siempre hablan unos con otros, pero este hombrecillo iba completamente solo y además no movía los labios, tenía la boca completamente cerrada.

Perpleja, la piedra se quedó inmóvil para no ser descubierta, si han oído bien la piedra se quedó inmóvil, más de lo normal en una piedra, no sabía porque sentía temor, pues los hombres nunca le habían hecho daño, pero aquel hombrecillo la asustó.

Cuando el hombrecillo se alejaba, la piedra comento a un arbusto vecino.

-¿Has oído a ese hombrecillo loco?, habla sin abrir la boca- dijo la piedra.
-Yo no he escuchado nada- dijo el arbusto.
-¿Cómo qué no?- se indignó la piedra- ¿es que nadie más le ha oído hablar?
Sus vecinos, piedras, arbustos y árboles, empezaron a reírse y le decían.
-Ese hombrecillo ha pasado en silencio, la que se está volviendo loca eres tu- y rompieron a reír.
-¿loca yo?- contesto- el que está loco es el hombrecillo, me escuchan, EL HOMBRECILLO- gritó la piedra enfurecida.
-¿me estás hablando?- dijo el hombrecillo mientras se acercaba a la piedra.
La piedra aterrada soltó un alarido y trato de huir, pero no pudo correr, ni volar ni arrastrarse, ni siquiera rodar.
-¿por qué tienes miedo piedra?- dijo el hombrecillo sin mover los labios.
-porque ningún hombre me había hablado jamás- dijo la piedra.
-yo sin embargo siempre hablo con las piedras, pero esta es la primera vez que una de ustedes me ha contestado y no por eso siento miedo, por algo será que tú y yo estamos hablando, ¡no crees?-

Por fin el miedo se disipó y estuvieron hablando durante largo tiempo. Hablaron de muchos temas distintos, de la vida, de los sueños, sus experiencias. Los vecinos estaban sorprendidos de ver a la piedra hablar con el hombre y ya no reían.  Cuando de repente el hombrecillo se le ocurrió una idea.
-Creo saber porque estamos hablando- dijo el hombrecillo- Veras yo soy escultor, y creo que tú eres perfecta para un proyecto que tengo guardado hace varios años-
-¿escultor?- pregunto la piedra- ¿qué es eso?
El hombrecillo explico a la piedra que era un escultor y cuál era el proyecto guardado por años, la piedra se sorprendió, quedó alucinada con lo que el hombrecillo le contaba, no se lo podía creer. Cuando el hombrecillo acabó, le pregunto.
-¿qué opinas, te animas a participar?
-no sé- dijo la piedra dubitativa- creo que no, eso que me cuentas parece doloroso y además me da mucho miedo.
-tienes razón, el cambio puede ser doloroso- dijo el hombrecillo- pero sin ese cambio, nunca sabrás que es lo mejor de ti, eso que llevas dentro y hasta ahora no has descubierto-
-puede que tengas razón, pero no, me da mucho miedo, prefiero quedarme como estoy- dijo la piedra.
-es una lástima- dijo el hombrecillo- si hubieses dicho que si, mañana mismo traía mi camioneta y te llevaba a mi taller para empezar.
-¿de qué hablas?- dijo la piedra- ¿el cambio no se realizaría aquí?
-nooo- dijo el hombrecillo- tendría que llevarte a mi taller, allí tengo mis herramientas-
-¿me sacarías de aquí?- la piedra estaba sorprendida- ¿y después me volverías a traer?
-bueno, una vez terminada la obra, te llevaría a una sala de exposición, después a otra y después quizá a un museo o aun parque- nunca se sabe.

La piedra no se lo podía creer, el sueño de toda su vida, salir de donde estaba y ver mundo, ahora estaba a su alcance. Aún temerosa acepto la propuesta del hombrecillo. A la mañana siguiente llego el hombrecillo en su pequeño camión y muy emocionada la piedra se despidió de sus amigos que atónitos veían a la piedra partir. Durante todo el camino la piedra observaba todo a su alrededor y preguntaba al hombrecillo por aquellas cosas que desconocía.

Al pasar junto al peñasco descubrió que en el mundo habían piedras enormes, mucho más grandes que ella y maravillada las saludó, pero estas al ver a la piedra mucho más pequeña no le hicieron ningún caso, pasaron rato después junto a un campo de girasoles y la piedra al verlos tan hermosos los saludó efusivamente, pero los girasoles se dieron la vuelta dándole la espalda, ya casi llegaban al pueblo cuando pasaron junto a unos álamos la piedra saludó entusiasmada, más los álamos altivos la ignoraron, solo un pequeño álamo de no más de dos metros de alto le devolvió el saludo.

Pero la piedra seguía feliz descubriendo nuevos paisajes, nada podía reducir su entusiasmo. Una vez llegados al pueblo, la piedra vio su imagen reflejada en un gran ventanal y le pidió a hombrecillo que se detuviese un momento, era la primera vez que se veía a sí misma, muchas veces había imaginado su forma al ver su sombra en el suelo pero esta era la primera vez que se veía a sí misma como realmente era.

Por fin llegaron al taller y el hombrecillo instaló a la piedra en un lugar apropiado y le dijo que descansara pues al día siguiente empezarían a trabajar. Esa noche la piedra no pudo dormir casi. Observaba todo lo nuevo que la rodeaba y le embargaba la emoción.

A la mañana siguiente llego el hombrecillo y tras una breve charla empezó a trabajar, tomo un lápiz y empezó a dibujar líneas en la piedra.
-que sencillo es esto- pensó la piedra- hasta me hace cosquillas-

Tras terminar sus diagramas, el hombrecillo tomó el cincel y el martillo, apoyo en la piedra y golpeo. La expresión cambió en la piedra, se borró la sonrisa y fue por una expresión de dolor profundo. Jamás había sufrido un dolor semejante un dolor tan profundo que le apago la voz y no fue capaz ni de gritar, pero antes de que se desvaneciese el dolor del primer impacto un segundo y un tercero llegaron sin avisar.
-para, para por favor- gritó la piedra.
-¿qué es lo que pasa?- pregunto el hombrecillo asustado.
-no lo soporto, esto es muy doloroso- dijo la piedra.
-pero no hay otra forma de hacerlo- contesto el hombre- tu sabías que el cambio es doloroso-
-pero no puedo soportarlo, es demasiado difícil este cambio-
-está bien, no te preocupes- tranquilizó el hombrecillo a la piedra-  es una pena, porque hubieras sido una hermosa escultura, mañana te llevare a tu campo, para que sigas tranquila-
Toda la noche estuvo la piedra pensando, ¿qué hacer?, ¿quedarme igual que siempre?, ¿soportar el dolor? Y no sé si por cumplir su sueño o por no querer volver a donde estaba, tomo la decisión de seguir adelante. A la mañana siguiente comunico al hombrecillo su decisión de continuar.
-¿estas segura?- pregunto el hombrecillo
-Completamente- respondió la piedra.

Así el hombrecillo empezó a trabajar nueva mente.

Largos fueron los días y eternos los meses para la piedra, que soportó en silencio dolores y miedos, solo aliviados por el chorrito de agua que el hombrecillo aplicaba para enfriarla. Así vio cómo se desprendía partes de su ser, como se pulverizaban rasgos de su vida.

Día tras día, semana tras semana, el dolor variaba, a veces era leve otras resultaba insoportable y poco a poco la piedra se dio cuenta que ya no extrañaba las partes que dejaba atrás. Y el hombrecillo, picó, talló, lijó y pulió la piedra hasta convertirla en una hermosa escultura.

Por fin el suplició terminó, y la piedra, convertida en escultura debía ser trasladada a la sala de exposición. El hombrecillo le explicó que por tradición tenía que ser cubierta con una gran tela, para que nadie viese la obra antes de la presentación y con mucha tristeza la piedra acepto, pues lo que más deseaba era seguir viendo cosas nuevas desde el camión del hombrecillo, pero no había nada que hacer, la tradición es la tradición.

Pero el hombrecillo no había dicho toda la verdad, otro era el propósito de cubrir la piedra. Una vez llegados a la sala, instalo la escultura cubierta en el lugar escogido. Y habló con la escultura por un momento explicándole en qué consistía la ceremonia.

Por fin llegó la hora, la piedra debajo de su opaco velo esperaba ansiosa ser descubierta, quería observar todo a su alrededor. Escucho impaciente el murmullo de la gente, la ceremonia de presentación y por fin las palabras mágicas que anunciaban que sería descubierta.

Cuando por fin quitaron su velo, las luces de los flashes cegaron su visión y solo pudo escuchar la admiración de la gente. Pasaron largos segundos hasta recuperar la vista y descubrió la verdadera intención del hombrecillo.

Había colocado la esculpida piedra, en un atrio en medio del salón frente a un enorme espejo, desde donde la escultura podía ver a todo el mundo y lo más importante, podía verse a sí misma.

Cuenta la leyenda que cuando la escultura vio en lo que se había convertido, lágrimas de emoción brotaron de sus ojos de mármol. Había validado la pena los sacrificios realizados para lograr este cambio.


¿Que qué pasó después?, eso solo tú lo sabes, pues al igual que la piedra solo tú puedes decidir si estás dispuesto a sacar lo mejor de ti, que duerme en tu interior o seguir como hasta ahora atado en tu comodidad. 

jueves, 13 de marzo de 2014

Como niños (reflexión)



Como Niños


Hablando con diferentes grupos de padres y madres todos coincidieron en que un niño, para ser feliz necesita:

1-comer
2-dormir
3-que le den amor
4-que lo aseen
5-mucho juego 
6-tiempo para aprender cosas nuevas y
7-un hogar donde vivir.

Todos coincidieron en que la infancia es uno de los periodos más felices de la vida y gran parte de ellos desearían volver a vivir su infancia.
Yo por mi parte me tome la libertad de cambiar ligeramente alguno de los 7 puntos imprescindibles para la felicidad del niño convirtiéndolos en necesidades de adultos.

1-comer
2-dormir
3-dar y recibir amor
4-higiene
5-tiempo de compartir con otros
6- tiempo de desarrollo personal y
7- un hogar donde vivir.

Y yo me pregunto… ¿en qué se diferencian las necesidades de un niño para ser feliz a las de un adulto?, la verdad es que en poco. Todo lo que realmente necesitamos se puede ubicar en uno de los puntos anteriores.

¿Y qué es lo que no necesitamos para ser felices?, en realidad no necesitamos un auto nuevo, ni una casa de playa, ni tener 4 aparatos de tv en casa, ni cambiar de teléfono cada año, ni tantas cosas que nos han acostumbrado a necesitar pero que realmente no necesitamos. Pero ademas conseguir estas falsas necesidades suele ser causa de estrés y no conseguirlas causa de depresión.

Para mi cada vez cobra más sentido la enseñanza de ese gran maestro que fue Jesús, “tenéis que ser como niños”.

martes, 11 de marzo de 2014

Julian (cuento)


Julián


En un pequeño pueblo del valle, vivía Julián.

Julián era un hombre sencillo de mediana edad, sin grandes ambiciones, conocido en todo el pueblo por su gran amabilidad. Había trabajado desde joven como enterrador en el cementerio del pueblo, oficio que heredó de su abuelo, pues no había conocido a su padre.

Cuando alguien le preguntaba porque no trabajaba en otra cosa, algo que fuese mejor pagado y no en ese lúgubre lugar, Julián siempre respondía lo mismo.

-El trabajo de enterrador es sencillo, disfruto de cuidar los jardines y podar los rosales, además, me deja mucho tiempo libre para disfrutar del paisaje y poder pintar-

Es tradicional, que en los pueblos pequeños ubiquen los cementerios en lugares hermosos, es una forma de que los que amamos y ya partieron disfruten desde su descanso.

Y a Julián le encantaba pintar ese hermoso paisaje, el prado, el camino bordeado de cipreses, más allá la silueta del pueblo, con sus tejados a dos aguas y el campanario y al fondo las montañas que abrigaban el valle.

Una y mil veces, Julián había pintado el mismo paisaje en sus ratos libres, una vez terminaba un lienzo, empezaba otro, con la sutil diferencia de colores, que marcaba cada cambio de estación. El cielo despejado con un sol radiante en verano, las hojas caídas y el tono rojizo en otoño, el cielo gris y cumbres nevadas en invierno, y el prado lleno de flores y las golondrinas en primavera.

Así de placida y tranquila transcurría la vida de Julián. Hasta un triste día de abril, en que Julián tuvo que enterrar al viejo Gobernador, que era su jefe y amigo, tras su repentina muerte. El mismo día del entierro, la noticia corrió por el pueblo como la pólvora.

-Desde la capital van a mandar un nuevo gobernador- decían algunos

-Dicen que es un hombre joven, con ideas nuevas para desarrollar el pueblo- decían otros.

Y así llego el joven Gobernador y en verdad tenía grandes proyectos, modernizó la escuela, implementó la biblioteca con libros nuevos y remodeló el centro médico, todo el pueblo estaba contento.

Cierto día, el gobernador mando llamar a Julián y cuando este llego hasta su despacho, le pregunto por el registro de vecinos enterrados en el cementerio.

-No hay tal registro- dijo Julián - solo las lapidas recuerdan a nuestros difuntos-

-¿Cómo es posible eso? - dijo el gobernador sorprendido.

- Aprendí este oficio de mi abuelo y la verdad nunca se ha llevado un registro - dijo Julián.

- Los tiempos cambian amigo Julián, desde hoy tiene que llenarse una ficha con el nombre completo, año de nacimiento y día de defunción, de cada vecino que se entierre en el cementerio.

- Verá… - dijo Julián, pero el ímpetu del gobernador le interrumpió sin casi escucharle.

- Además, desde hoy debe ponerse todo al día, así que debe usted hacer una ficha de cada difunto enterrado en el pasado, tomando los datos de su lapida- dijo el gobernador.

- Verá señor gober…

- En estos tiempos que corren – interrumpió el gobernador – todo tiene que estar registrado 

- No puedo hacerlo, señor gobernador – dijo Julián con la voz apagada.

- ¿Por qué no? -  pregunto el Gobernador.

- Vera, es que yo no sé leer ni escribir – dijo Julián avergonzado.

- Pero cómo es posible - el Gobernado guardo silencio unos instantes y dijo - Como usted comprenderá, no puedo contratar a otra persona para que haga ese trabajo y lo lamento en esas condiciones, no puedo darle trabajo a usted-

El gobernador le pago una buena indemnización por los años trabajados y Julián perdió ese día su trabajo, el único que había realizado en su vida.

-¿Qué voy a hacer ahora? - se preguntaba Julián.

Cierto día un vecino buscó a Julián corriendo, para informarle que en el pueblo vecino el enterrador estaba muy enfermo, tanto que podía morir y que tal vez allí le diesen trabajo.

Julián hizo una pequeña maleta, metió lo elemental para vivir y por supuesto sus pinceles y pinturas, jamás dejaría sus herramientas tan queridas, Y salió camino al pueblo vecino.

Al llegar se dio cuenta que efectivamente el enterrador de ese pueblo estaba en cama gravemente enfermo. Se presentó ante las autoridades y le dijeron.

-Vienes como caído del cielo, precisamente acaba de fallecer una anciana y nuestro enterrador no podrá enterrarla-

Así Julián consiguió trabajo, al menos de forma provisional. Y  volvió a disfrutar de la soledad y tranquilidad del cementerio, volvió a cuidar los jardines y podar los rosales. Pero Julián era un hombre noble y en sus ratos libres visitaba la casa del enterrador enfermo y le hacía compañía, lo cuidaba y le contaba cómo iban las cosas propias del cementerio.

Poco a poco el enterrador enfermo se restableció y cierto día pudo volver a trabajar.

-Lo lamento amigo - dijo el enterrador - te agradezco tus cuidados, pero deseo recuperar mi trabajo, no sabría qué otra cosa hacer-

-Te entiendo amigo - contestó Julián - solo te pido que me permitas pintar un lienzo con el hermoso paisaje que rodea el cementerio.

Así Julián se quedó unos días, pintando y disfrutando del paisaje y la compañía de su nuevo amigo. Al terminar su obra empacó su pequeña maleta, envolvió su cuadro y poniéndolo bajo el brazo decidió volver a su pueblo.

Ya en el camino, Julián se dio cuenta que ese había sido su primer viaje fuera de su pueblo, jamás había salido de su pequeño pueblo, anduvo unos pasos pensativo, desenvolvió el cuadro que llevaba bajo el brazo y observo el paisaje que había pintado,  era tan hermoso como el paisaje que había pintado siempre, pero era completamente diferente, tras reflexionar unos instantes, decidió que no quería volver aún, deseaba ver nuevos paisaje y pintarlos.

En el siguiente cruce, no tomó el camino que a su pueblo llevaba si no el que lo llevaría a nuevas tierras, nuevos paisajes y un nuevo destino. Y Julián recorrió pueblos y comarcas, visitaba cementerios, conocía nueva gente y pintaba. Pintaba paisajes que nunca antes había visto, pintaba diferentes estaciones, descubría diferentes tonos de luz.  Cuando le faltaba dinero, vendía alguno de los cuadros y seguía viajando.

Pasaron los años y cierto día Julián sintió deseos de volver. Hizo su pequeña maleta y cargo un carro con los cientos de paisajes que había pintado.

Al llegar a su pueblo, los vecinos tardaron en reconocerlo, pero al hacerlo, se armó tremendo revuelo.

-Ha vuelto Julián-  decían por las calles, con ese cariño que solo la gente de pueblo puede entender.

Cuando Julián mostró sus cuadros, los vecinos quedaron maravillados, que paisajes, que texturas, que colores. La noticia llego a oídos del director de la escuela, que al ver sus cuadros propuso a Julián como profesor de pintura. Y cuando los vio el gobernador dispuso organizar una exposición para exponer tan hermosa obra.

En día que se inauguró la exposición, todo el pueblo estuvo de fiesta, tras el banquete llegó la hora de los discursos, hablaron el director de la escuela, el cura y el gobernador ensalzando las virtudes de Julián como artista.

Cuando Julián se puso en pie para agradecer a sus vecinos tantas muestras de cariño, un vecino le preguntó.

-Julián, ¿Por qué no firmas ninguno de tus cuadros?-

-Verán - dijo Julián, esta vez con la cabeza erguida – es que aún no se leer ni escribir-

Todo el mundo se sorprendió.

-Si sin saber leer ni escribir, te has convertido en tan gran artista… ¿Imagina qué habrías sido si hubieras sabido leer y escribir- dijo un vecino con admiración.


- habría sido enterrador – contestó Julián.






En esta historia yo encuentro dos mensajes.

El primero es que en ocasiones nuestras carencias se convierten en cadenas que no nos dejan desarrollar nuestro verdadero potencial. Pero esas cadenas son mentales, solo están en nuestra imaginación y esos pesados grilletes solo nos los podemos quitar nosotros pues fuimos nosotros quienes nos los colocamos.

El segundo mensaje es para todos aquellos que viven acomodados en lo mucho o poco que ya han conseguido en sus vidas, no tengas miedo a perder aquello que ya tienes, pues perderlo puede ser tu gran oportunidad de conseguir aquello que realmente deseas. 

jueves, 6 de marzo de 2014

No esperes



No esperes

Desde niño Mauricio fue especial, nació con un problema en las piernas por lo que tardó en caminar y tuvo que usar unos enormes zapatos ortopédicos durante toda su infancia.

Pero eso no impedía a Mauricio ser un niño activo y tremendamente curioso,  con sus pesados zapatones recorría cada rincón de la casa como buenamente podía cuando sentía curiosidad por algo.

Desde muy pequeño fue un niño ordenado, nunca vi a otro niño recoger los juguetes después de jugar, con tanta alegría como lo hacía Mauricio.

Además era un niño amable y simpático, un tremendo parlanchín que disfrutaba hablando con cualquiera que quisiera charlar un rato y regalaba su sonrisa a todo el que se cruzaba con él.

Realmente era un niño especial, un poco raro diría yo.

Cuando tuvo edad de ir a la escuela, sus padres temieron que sus enormes zapatos fueran motivo de burla, más el buen humor de Mauricio y su enorme simpatía, lograron cambiar el defecto en algo diferente y divertido.

Pronto Mauricio hizo muchos amigos, era un compañero divertido, bromista y ayudaba a los que no entendían algo en clase. Y lo podía hacer porque él sacaba buenas notas,  desde pequeño Mauricio fue uno de los mejores estudiantes.

Como sus enormes zapatos le impedían correr, Mauricio a veces se aburría por no poder jugar ciertos juegos con sus amigos. Fue así como su madre lo llevo a la librería del pueblo, para que escogiese un buen libro y así no pasar momentos aburridos.

A Mauricio le encantó. La librería fue para él un mundo nuevo, lleno de historias maravillosas y paisajes fantásticos, donde podía ser cualquier personaje que quisiera ser y donde podía vivir aventuras increíbles. A partir de ese día, la librería fue para Mauricio, un lugar maravilloso al que volvería una vez por semana.

Y paso el tiempo y Mauricio creció y sus piernas se enderezaron y volvieron fuertes y cuando pasó a secundaría, lo hizo por fin libre de sus pesados zapatos. Y esa libertad le hizo descubrir una nueva pasión, un nuevo amor en su vida. Mauricio se convirtió en un notable deportista, el básquet le encantó y participo el equipo de atletismo de su escuela.

De esta manera creció Mauricio, como un chico agradable y atento, ordenado y estudioso, además buen deportista, gran amigo y amante de la lectura. Y fue así que cierto día en su visita semanal a la librería algo cambió. Cuando entro en la Librería, vio en la caja a la muchacha más hermosa que había visto en su vida.

“Yo no sé lo que es el amor a primera vista” pensó Mauricio, “pero debe ser algo parecido a esto”.

Se quedó atónito, mudo, mirándola durante largo tiempo, sus ojos, su cabello, su nariz, su boca. Jamás había sentido tantas emociones juntas. Hasta que unas palabras lo despertaron de su sueño.

-¿En que puedo ayudarte?- dijo la muchacha.

Mauricio no sabía cómo, pero sin darse cuenta sus pies lo habían llevado desde la puerta de la librería hasta la caja, y ahora la muchacha le indicaba que era su turno.

Aún perturbado por la situación y muy nervioso, Mauricio cogió el primer libro que pudo de una pequeña estantería al lado de la caja y dijo:

-Me llevo este- y sus labios se sellaron, tenía tantas cosas que decir, quería saludarla, decirle que le parecía hermosa, que deseaba conocerla, pero nada salió de sus labios.

-¿Te lo envuelvo para regalo?- pregunto la muchacha

Mauricio solo pudo asentar con la cabeza, pues ninguna palabra salía de su boca. Solo pensó que el tiempo que tardase la muchacha en envolver el libro, él podría disfrutar de mirarla y quizá se atreviese a hablarle. Y así descubrió una etiqueta en la blusa de muchacha.

"Rachel" - leyó en silencio – "que hermoso nombre" – pensó Mauricio.

Pagó y se fue corriendo a casa, al llegar dejo el libro sobre una mesa de su habitación, no tenía idea de que se trataba el libro, y busco a su madre. La encontró en la cocina y le contó lo que le había pasado, la emoción que había sentido, y como no había podido decir nada. La madre se alegró y le animo a no tener miedo.

-La próxima vez que vayas, dile algo, no temas- dijo la madre.
-No sé si podre- dijo Mauricio - es tan hermosa- y una enorme sonrisa se dibujó en su rostro.

Pasó la semana y llego el día en que Mauricio visitaba la librería.

Mauricio estaba nervioso, pero se había preparado, había practicado lo que le iba a decir, cada palabra, cada gesto. Tomo aire y entró en el local. Mauricio vio a Rachel en la caja y seguro de sí mismo se dirigió a ella, pero al estar frente a Rachel, todas las emociones paralizaron a Mauricio y al llegar su turno no supo que decir.

-¿Te ayudo en algo?- Dijo Rachel amablemente.

Mauricio no sabía que decir, muy nervioso volvió a tomar el primer libro de la estantería más cercana y lo puso en el mostrador.

-Oh. Te gustan las aves- dijo Rachel.

Mauricio se fijó por primera vez en la portada del libro que había cogido “El apasionante apareamiento de la Golondrina Real”, Mauricio se puso rojo, y solo asintió con la cabeza.

-¿Lo envuelvo para regalo?- pregunto la muchacha.

Mauricio volvió a asentir, pagó y se fue decepcionado de sí mismo.

Pasaron los días y la tercera visita a la librería y sobre todo a Rachel, no fue mejor y una semana después la cuarta visita fue otro desastre, Mauricio estaba desesperado.

Desconsolado, Mauricio busco a su madre, le contó lo que sentía por Rachel y como le resultaba imposible decir nada.

La madre lo consoló y con esa sabiduría que solo las madres tienen encontró la solución.

-Si no puedes hablarle- dijo la madre – escríbele lo que sientes-

Los ojos de Mauricio se abrieron como platos, esa, esa era la solución.

Pasaron los días y las notas se acumulaban arrugadas en la papelera, una y otra vez escribía y tiraba la carta escrita, hasta que por fin encontró las palabras perfectas.

Llego el día y esa tarde Mauricio se despidió de su madre y salió de su casa decidido a entregar su carta a Rachel.

Nunca más volvió. Un accidente de tránsito se llevó a Mauricio de este mundo. Nunca llegó a la librería, jamás volvió a ver a Rachel…


Pasó más de un año hasta que la madre  volvió a entrar a la habitación de Mauricio, todo estaba tal y como el lo dejó, ordenado como había sido desde niño. Pero algo llamó la atención de la madre, en una estantería vio regalos envueltos, enseguida entendió que eran los libros que su hijo había comprado, que había envuelto Rachel y que Mauricio nunca había abierto. 

Desenvolvió el primero y una nota cayó del interior.

-“Hola me llamo Rachel" - decía la nota -" soy nueva en el pueblo y no conozco mucha gente”-

Abrió el segundo y encontró otra nota en su interior.

-“Hola, es muy tierno como me miras, me haces sentir especial y la verdad me gustaría conocerte”-

Abrió el tercero y en este también había otra nota, pero no pudo leer más pues las lágrimas se lo impidieron. Fin.


Es posible que al igual que Mauricio estés dejando de hacer algo que realmente quieres hacer, algo que realmente deseas, tal vez tu gran sueño. No esperes más. 
Que no te venza el miedo, ni la inseguridad, que no te gane la comodidad, haz lo que realmente sueñas. 
Hazlo por ti y por todos aquellos que disfrutaremos con tu logro. 
Pero hazlo ya.
No esperes.
 



No esperes
Si realmente deseas hacerlo. No esperes
Si es tu verdadero sueño. No esperes
Si lo sientes con toda tu alma. No esperes


No te escondas en los,
cuando tenga tiempo,
cuando acabe la carrera,
cuando tenga dinero,
cuando logre el ascenso...

Sea lo que seas que quieras, por favor hazlo ya!

NO ESPERES.

sábado, 1 de marzo de 2014

¿Cuál es el verdadero significado de la vida?


La Muñeca de Sal


La Muñeca de sal 
(adaptación de fábula budista)

-¿De dónde vengo?- Pregunto una muñeca de sal a su creador
-Del mar- respondió este
-¿Y qué es el mar?- pregunto la muñeca
-mmm, Cómo explicártelo- tras reflexionar un instante, el creador respondió -la única forma de que lo entiendas es que lo veas tu misma.
-¿Y dónde está el mar?- pregunto -¿Dónde lo puedo ver?
-Está lejos- contesto el creador –caminando hacia el este, cruzando el desierto, al otro lado de las montañas-
-¿Tan lejos?- pregunto con la voz triste.
-Sí, tan lejos- así termino la conversación.

Desde ese día la muñeca de sal soñaba con ver el mar. Cada día miraba pensativa hacia el este y trataba de imaginar de donde venía, pero como imaginar algo que no entendía.
Cierto día tomo la decisión y despidiéndose de su creador, inició la marcha.
Caminó y caminó, a lo largo de largos kilómetros, atravesó el desierto y cruzo las montañas, hasta que por fin tras una larga marcha llego a orillas del mar. 

Aquella enorme masa de agua en movimiento la fascino, la brisa, el olor, el sonido de las olas al romper en la costa, el abanico de colores al reflejar el sol, sus rayos en el mar.

La muñeca de sal estaba fascinada, entonces subió sobre una roca y acercando su rostro al agua pregunto.
-¿Eres tú el mar?-
-Si- respondió el mar.
-Lo sabía- exclamo la muñeca - eres tan hermoso-

La muñeca estaba realmente emocionada, ni en sus mejores sueños pudo imaginar algo tan increíble como lo que tenía ante sus ojos.
-Eres hermoso Mar- exclamo la muñeca – pero no te entiendo, ¿Qué eres?
-Soy lo que soy- respondió el océano.
-Sigo sin entender- dijo la muñeca angustiada- Mi creador me dijo que yo vengo de ti y por eso deseo entenderte-
-Si lo deseas, yo puedo ayudarte a entender-  dijo el mar- pero ten en cuenta - continuó- que a veces aprender puede ser doloroso.
-No importa- dijo la muñeca- necesito entender de dónde vengo para saber quién soy.
-Entonces- dijo el mar- tócame.

La muñeca de sal, dubitativa pero llena de curiosidad acerco lentamente su pie al mar, antes de tocarlo se detuvo, pensó unos segundos, cerró los ojos e introdujo el pie en las aguas.
-Ohhh!.. eres suave… y frio- dijo la muñeca, cuando de pronto sintió un dolor en la punta de su pie. De inmediato saco el pie del agua y horrorizada vio como los dedos de su pie habían desaparecido.

-¿Qué hiciste?, ¿Por qué me has lastimado?- pregunto la muñeca con el miedo reflejado en su rostro - ¿qué has hecho con los dedos de mi pie?-
-¿Por qué te quejas?- dijo el mar- simplemente has ofrecido algo a cambio de entender algo, además yo te advertí que aprender puede ser doloroso.
-Si es cierto- dijo la muñeca acongojada- pero yo he perdido mis dedos y sigo sin entender-
-Pero algo has aprendido- dijo el mar- y aunque haya sido doloroso, ahora solo tú puedes decidir si deseas aprender más-

La muñeca se quedó pensativa, por unos minutos pensó lo que había sentido y cuanto había aprendido y entonces avanzo decidida hacia el mar.
-¿Qué es el mar? - preguntó sumergiéndose en las aguas
-¿Qué es el mar? - volvió a gritar
-¿Qué es el mar? – pregunto una vez mas

Y con cada pregunta nuevas sensaciones le enseñaban cada vez más lo que era el mar. Y con cada pregunta una nueva ola arrancaba una parte de su ser.

Pero la muñeca insistía
-¿Qué es el mar? Quiero entender- y mil sensaciones nuevas iban descubriendo.

Hasta que una última ola se tragó lo último que quedaba de ella… Pero en ese último instante, justo antes de deshacerse por completo dijo.

-Ahora lo entiendo, el mar... Soy Yo- 


Este cuento nos deja dos enseñanzas.


1. A veces conocernos a nosotros mismos, descubrir lo que realmente somos puede resultar doloroso, pero es necesario saber quién somos para avanzar y crecer.


2. Si queremos entender algo de verdad, tenemos que fundirnos en ello y ser parte de ello. No podemos entender el amor si no nos volvemos amor, no podemos entender el respeto sin convertirnos en respeto, Solo podemos entender 
de verdad convirtiéndonos en lo que queremos entender.

lunes, 24 de febrero de 2014

8 Consejos para reducir el estrés



8 Consejos para reducir el estrés

El estrés es un factor influyente en el desarrollo de múltiples afecciones y enfermedades, por lo que controlar sus niveles y poder resistirnos a sus consecuencias implica inmunizarnos y proteger la salud.

El cortisol es una de las principales hormonas involucradas en el estrés, que ayuda a regular el sistema inmunológico, la presión arterial, las horas de sueño e influye en el estado de ánimo con la finalidad de que el cuerpo sobreviva al estrés que le está afectando. Por esta razón, niveles elevados y duraderos de cortisol pueden ser la causa de insomnio, bajas defensas del organismo, alteraciones en los niveles de glucosa en sangre y otras consecuencias que trataremos de alejar mediante 8 consejos para reducir el estrés.

Meditación: En un estudio tailandés se comprobó que los individuos que practican meditación budista tenían menos niveles de cortisol y de presión arterial. Asimismo, aquellas personas que meditaron diariamente durante 4 meses, disminuyeron alrededor del 20% sus niveles de cortisol, según lo indica un estudio de la Universidad de Maharishi.

Música: la música puede calmar al cerebro y reducir los niveles de estrés generados por cualquier circunstancia o por un examen médico invasivo, tal como se comprobó en un estudio por médicos del Japón.

Dormir lo suficiente o tomar una siesta: Dormir menos de 8 horas diarias puede significar un 50% más de cortisol que quienes duermen ese tiempo. En un estudio en Alemania del Instituto de Medicina Aeroespacial, se comprobó que los pilotos que dormían 6 o menos horas durante siete noches tenían más niveles de cortisol, niveles que se mantuvieron altos por dos días. Si usted no tiene las 8 horas necesarias para controlar el estrés, tomar una siesta puede contribuir a reducir los niveles de cortisol.

Té negro: un estudio en el University College de Londres, comprobó que las personas que tomaban té negro después de una tarea estresante reducían en un 47% los niveles de cortisol. Los científicos creen que los polifenoles y flavonoides contenidos en el té negro pueden ser los responsables de su efecto calmante.

Amistades: el simple hecho de salir con un amigo puede moderar la respuesta hormonal del estrés y se puede reducir a la mitad los niveles de cortisol con sólo reírse un lapso de tiempo, según lo señala un estudio de la Universidad de Loma Linda.

Masajes: Una investigación de la Universidad de Miami, ha comprobado que después de varias semanas de masaje, los niveles de cortisol se reducen en casi un tercio. Además, los masajes permiten contrarrestar el estrés mediante la liberación de dopamina y serotonina, las hormonas de la felicidad que también se producen al socializar con amigos o hacer algo divertido.

Hacer algo espiritual: Los rituales religiosos o creer en un ser superior fortalece a las personas ante las situaciones estresantes y puede reducir el cortisol. Si usted no desea una religión en particular, puede realizar algo espiritual mediante una caminata al aire libre, por ejemplo.

Goma de mascar: masticar una sencilla goma de mascar reduce la tensión y los niveles de cortisol salival en alrededor de un 12%.

A todas estas estrategias para reducir el estrés, creo necesario agregar la práctica de actividad física, bailar o simplemente andar al aire libre. Pues ésta suele ser para mí, una excelente terapia contra el estrés.




lunes, 17 de febrero de 2014

¿Qué entendemos por valores humanos?



¿Qué entendemos por valores humanos?

Los valores humanos, conocidos también como valores éticos, son las ideas y principios que determinan la forma en que actuamos. Están relacionados con nuestro modo de vivir, es decir, con la práctica de la vida diaria. Por eso los valores dan sentido a todo lo que hacemos… Son el arte de vivir con dignidad, coherencia y sentido.

Los valores son para la vida. La vida humana es la norma y el fin de todo valor. Nos ayudan a tomar decisiones en la vida y a relacionarnos con los demás, pues nuestro «yo» se desenvuelve siempre dentro de un «nosotros».

Cada grupo humano crea y vive sus propios valores culturales. Sin embargo, hay valores que son comunes a todas las personas, pueblos y culturas. Por eso se los llama valores humanos.

Cuando hablamos de valores, nos referimos a:
  • Todo lo que contribuye al desarrollo y realización de la persona.
  • Aquello que da sentido a la vida de todo hombre y mujer, a todo pueblo.
  • Las motivaciones más profundas que orientan cualquier proyecto de vida personal o social.
  • Aquello que posibilita a la persona la conquista de su identidad, es decir, de su verdadera naturaleza.

Una cualidad que capacita a todo hombre y mujer para vivir en armonía consigo mismos, con los demás, con la naturaleza y con Dios.

Del libro «El arte de vivir». De Fernando Bermúdez López.



miércoles, 29 de enero de 2014

¿Qué estoy haciendo por los demás?



Un interesante pensamiento de Martin Luther King, sobre el cual nos vendría bien reflexionar en esta sociedad que nos ha tocado vivir, tan marcada por la desconfianza hacia los demás y por el egoísmo e individualismo.

Creo, que MLK quiso con esta frase, además de ponernos a pensar, inspirarnos a actuar. Como reza otra hermosa frase, “tus hechos hablan más que tus palabras”.


Espero estas palabras te inspiren tanto como a mí y te pongas en acción para que cada día puedas acostarte sabiendo que hiciste algo bueno por otra persona.


Si no sabes por dónde empezar, ponte en contacto con El Club de la Buena Gente, te podemos dar ideas, te animaremos y si deseas puedes colaborar con nosotros.

sábado, 25 de enero de 2014

El encuentro de dos Mundos.



Estas imágenes resultan conmovedoras. En un mundo cada vez más pequeño gracias a la tecnología y las comunicaciones, parece increíble encontrar poblaciones indígenas aisladas, comunidades que jamás han tenido contacto con la civilización occidental en que vivimos.

Recientemente, el funcionario de la FUNAI (Brasil) José Carlos Meirelles, permitió a un equipo de la BBC, grabar desde una avioneta, a algunas de estas comunidades completamente aisladas de la  Amazonia occidental de Brasil, con el fin de mostrar al mundo la existencia de estos pueblos y convencer a los Gobiernos, la necesidad de proteger a estas personas.

Meirelles lleva años buscando, documentando y protegiendo a estos pueblos aislados, que viven sin saberlo, bajo la amenaza de dos temibles enemigos. Por un lado están los explotadores madereros y buscadores de oro, que no dudan en asesinarlos para explotar su territorio y por otro las enfermedades que traen los occidentales, que resultan devastadoras.

Lo que más me conmueve, son las expresiones de estos indígenas aislados, pues no difieren en absoluto de las expresiones que pondríamos nosotros ante un encuentro similar. Temor, curiosidad, desconfianza y agresividad, son las expresiones de estas personas ante un echo que no logran entender.

Como ser humano y como peruano, siento que es nuestra obligación, preservar el estilo de vida de estas personas y proteger su intimidad cultural, pues veo en ellos, nuestra inocencia perdida. Y creo en la necesidad de exigir a nuestro gobierno la debida protección para estas comunidades.

La única manera que se me ocurre por el momento, es difundir esta noticia, si estás de acuerdo ayúdame a que más personas lo sepan.


Puedes encontrar más información en www.survival.es






martes, 21 de enero de 2014

El Cielo en la Tierra: Santorini (Grecia)



Santorini - Grecia


Santorín o Santorini, es un pequeño archipiélago circular formado por islas volcánicas, localizado en el sur del mar Egeo, unos 200 km al sureste del territorio continental griego.

Santorini, a nuestro entender, es la joya de las Cycladas. Es absolutamente diferente a todas las islas Cycladas o a cualquier isla del Egeo. Su configuración geológica le da esa belleza salvaje y única. La isla toma su forma actual al hundirse la caldera del enorme volcán. Su capital es el pueblo de Thira y su principal puerto el de Acinios. Su suelo principalmente es volcánico.

Habitada al menos desde el 3.000 a. de C. por los fenicios, tiene su apogeo habitada por los Dorios del 2.000 al 1.550 a. de C., año que interrumpió su desarrollo debido a la tremenda y apocalíptica explosión del volcán. Existe una teoría, según la cual, en Santorini pudo encontrarse la perdida Atlántida. Existen numerosos científicos que así lo afirman y a los griegos así les gusta creerlo.

Tiene forma de media luna y en su parte interior, donde antiguamente estaba el gran volcán, existen otra serie de islas más pequeñas, pero muy bellas. Al oeste es escarpada y rocosa, destacando su gran precipicio sobre el mar, mientras que al sur va descendiendo lentamente hasta el mar donde las playas de arena oscura enamoran las sensaciones del viajero.

Santorini es sin duda un trocito de cielo en la tierra.